Mario Vallejo: El verdadero Rey del Fake News

Han pasado ya unos cuantos meses – cinco años – desde que el artista Estenio Segura convirtiera con motivo de la Bienal de la Habana, un almendrón en un submarino.

Un amigo me recuerda que, tres años después de eso, el video del traslado del almendrón-submarino de marras por las calles de La Habana, se viralizó en las redes gracias a la intervención divina del presentador cubano en el Sur de la Florida, Mario Vallejo, quien aseguró a través de Facebook, que se trataba de un auto decomisado por la policía, convertido en submarino, y destinado a servir de transporte a un grupo de cubanos decididos a largarse del país. El amigo le escribió a Vallejo adviertiéndole de la pifia. Vallejo ni se tomó la molestia en contestarle para agradecerle.

Unos meses después de eso, el propio Vallejo divulgó mediante cámaras y micrófonos de Univisión 23 en noticia de última hora, que los cubanos que estaban varados en Costa Rica habían recibido la noticia de que el gobierno de ese país, estaba “en negociaciones para enviarlos por barco al próximo país de su recorrido.” La noticia, por supuesto, se la hizo saber él a los cubanos.

Uno de ellos, el pobre, llegó a afirmar entonces que Vallejo era “el hombre que nos va a sacar de esta miseria”.

Vallejo era Dios, y gracias a un embuste.

El hecho fue catalogado por el diario La Nación como “La primicia periodística que generó tensiones en conflicto de migrantes cubanos en Costa Rica.

Sin embargo, todo fue un invento suyo. Vallejo, acorralado, dijo “haberlo escuchado en voz de un funcionario.” No supo identificar el funcionario. Tampoco describirlo.

Vallejo entonces fue llamado a una reunión privada “junto al ministro de Bienestar Social, Carlos Alvarado, y personal de la Defensoría de los Habitantes y Casa Presidencial,”  .

¿Resultado? Lo expulsaron de la Sala de Prensa. Por mentiroso.

En el año 2016, un video más viejo que la sarna, y filmado en un país del Lejano Oriente, en el cual se muestra a unos individuos arrastrados por la crecida de un río, Vallejo dijo que eran “las primeras víctimas del huracán Matthew en Cuba”.

Hace apenas unos días, ¡otra vez Vallejo!, divulgó un video a través de Facebook asegurando que se trataba del momento exacto en que explotaron sin control, los petardos en las parrandas de Remedios, en Villa Clara, Cuba,  un hecho que provocó quemaduras a más de una treintena de personas. El video, sin embargo, era un video “normal”, de un momento cualquiera en que los pirotécnicos encienden la mecha que hace estallar los petardos. Y aunque varias personas se lo advirtieron, “la primicia Vallejiana” sigue ahí, en Facebook. Confundiendo, o intentando confundir.

No obstante a que Vallejo ha metido la pata reiteradamente haciéndose pasar por periodista de Univisión 23, el locutor se ha descarnado ahora en una batalla contra lo que él llama Fake News.

Lo hizo hace unos meses, en julio del 2017, cuando comenzó a recircular una vez más la noticia publicada en el Blog de El Lumpen de que a Cuba se puede entrar con cualquier pasaporte. Hace unas horas fue contra una broma por el Día de los Inocentes – algo que posiblemente hagan hasta en los periódicos de Burundi – a la cual llamó, en el más puro argot gedocístico, “Campaña de Desinformación y Engaño”.

Y a pesar de que “malanga” sabe quién escribió la nota, el As del Periodismo cubano-miamensis, no supo decir de dónde salió la noticia. Peor: no supo identificar y definir lo que era: una inocentada por el Día de los Inocentes.

Incluso el propio autor del post, se identificó, le explicó… Vallejo no ha hecho nada por “rectificar”. No le interesa.

Vallejo debió, si es que le interesa hacer profilaxis en el periodismo o trascender dentro de este más que “por dar noticias”, decir “qué era” “por qué” y “cuándo”, y no llamarla – repito – “Campaña de Desinformación y Engaño”.

Pero la culpa la tenemos nosotros, que idealizamos al acorralador de Vilma Espín, y al sofocador de la loca-psicóloga-dirigente-revolucionaria, porque lo creímos bárbaro, pero – sepámoslo de una vez por todas – tener una dicción perfecta, o una voz sonora para el periodismo – aunque sea engolada – no te hace periodista.

Si en vez de ir a Google, y teclear palabras claves, y corroborar “noticias” contra fuentes periodísticas, preferimos “ir donde Vallejo”, estamos muy jodidos.

Si “nos confundimos” con El Lumpen de marras, y no reparamos en el hecho de que es imposible que una persona se llame Yegaipón, o que El Tosco diga que Fidel Castro le dijo que era “una bruja sin sentimiento“, o que Alex Otaola no tiene qué comer, o que la escuela de la Aduana en Cuba se llama Tin Marín, no es Vallejo quien va a solucionar nuestro enredo. Son los libros. Las escuelas. La Cultura.

Sin embargo, así vamos, y así va Vallejo: reproduciendo verdades y mentiras según le parezca o le sirva para crecer en Facebook, o para dar “el palo periodístico.”

Sin corroborar. Lo que venga me sirve. That´s it. Y la gente creyendo que, porque Mario Vallejo lo dijo, es verdad.

Aunque este, a cada ratico, lance también su Fake News.

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