Oficialistas, alternativos, imprescindibles, keep playing but not with the monkey

El curioso ejercicio que ha supuesto el último de los textos escritos por Harold Cárdenas Lemas, terminó siendo más que un texto de indudable valor “lamentográfico” o lo que es lo mismo, una crónica más sobre las muchas penas en que vive el periodismo cubano y sus protagonistas indiscutibles, los periodistas, el leit motiv ideal para que dadas las circunstancias obvias de la filiación, algunos de los discurrentes posteriores dijera, lo que quisiera y pudo, y diera like o I love it, a lo que no me hace daño.

Resulta hasta jocoso, que los excelentes párrafos que se largó Elaine Díaz, gestora de Periodismo de Barrio pasaran, por el muro de las lamentaciones, perdón, el muro de Harold, con apenas una minúscula gloria siendo un excelente ejercicio de introspección y análisis periodístico. Los “oficialistas”- perdón si les llamo así -, si lo vieron, se hicieron los de la vista gorda; sus muestras de apoyo sin embargo, cayeron y en buen número detrás de la nimiedad sentida ya ni recuerdo de quien.

Si no lo recuerdo, perdónenme, es por intrascendente quizás.

Simpático es, además, que en la paternidad asumida como mía-tuya acerca de lo expresado por Harold hayan llegado a apoyarle,  y lamentarse después – tal vez – algunos de los que en reiteradas ocasiones han tenido “al mono” delante, y le hayan dejado seguir su camino con la banana en la mano.

Mi idea, voy a aclararlo en este punto, salta desde la cómoda distancia que proporciona el exilio sí, pero eso no me da ventajas.

Si yo trabajo en el ICRT, en Granma, en Juventud Rebelde, o en Cubadebate y fuera sincero conmigo mismo, y tuviera una y otra vez la posibilidad de alzar mi mano y reclamarle “al mismo dueño de los caballitos” el derecho que me asiste a hacer mi trabajo periodístico de la manera en que dictan los libros, perdón, ¿qué hago yo, después, expresándole mis cuitas a Pelayo, Yailín, o Randy Alonso? ¿No sería más cómodo e ideal, sentarme a la sombra “del árbol” y descargar la verdad descarnada y sincera? ¿No resulta mejor documentar más que hechos y nombres, la raíz del problema? ¿No  nos sentimos preparados para enfrentar el problema sin temor a que nos juzguen de disidentes o contrarrevolucionarios?

La idea, que subyace detrás de la docilidad es obvia: hay mucho(s) (MB) que perder o mucho miedo.

Mientras, en el camino, vamos dejando a los Maykel y a los Pantoja. Yo no los conozco. No son amigos míos.

Por ello vemos, y seguiremos viendo, a “los imprescindibles” discurrir entre las ramas, irse a su muro de Facebook y resaltar lo-que-de-sobra-todos-saben o darle likes al post que no me hace daño.

O esperar que Pelayo cierre la puerta de su oficina, Yailin se vaya al peluquero, o Randy vaya a echar gasolina,porque claro, ¡ellos son los responsables! Ellos “inventaron la rueda” o “la moledora de carne”

You can keep playing, of course, but not with the money.

A estas alturas resalta – y sin censuras – mi idea: siga viajando en el avión con el presidente; siga transmitiendo en vivo desde el Palacio de las Convenciones; viaje en delegaciones oficiales y tenga a mano no a Silvio, sino a la guitarra y el mismísimo pentagrama.

Después, o mientras (como Usted desee) hágase el de la vista gorda.

Todo lo demás, es pendejería pura.

pd: no olviden darle Like a este post (si desean)

pd2: Este post “no es contra Harold”

Omar Canedo

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