Carlos Otero (DES)entrevista a Jorgito el de los 4

Si alguna duda le quedaba a alguien acerca de la involución de Carlos Otero como presentador de televisión, no se pierda este video.

A simple vista pudiera parecer algo “normal”, incluso “espontáneo”  que Carlos haya introducido en vendetta la pregunta a Jorgito el de los Cuatro, con respecto al problema que este último tiene con Yomil.

En este punto hago un aparte. La pregunta me parece tan ridícula, como acercarle un fuego a una mecha, o a un cartucho de dinamita; porque si absurdo y contraproducente resulta que un locutor cubano de televisión, con los años que tiene en la misma Carlos Otero, le pregunte a un artista sobre “el problema que tiene con otro”, doloroso in extremis pudiera ser que este y los involucrados en la disputa,  sean nacidos en un mismo país.

Dicho esto, ¿cuál era el punto? ¿Rating? ¿Chisme? ¿Demostración post-moderna de que los cubanos son “bronqueros”? ¿Reírnos un poco? ¿Hacernos reír? ¿Reflexionar? ¿Darle la razón a Jorgito?

Pero uno no puede aspirar a varias cosas:

  1. A que Carlos no se sienta tentado de preguntar algo así a quien, él sabe, va hacerle el juego. Pongo un ejemplo de cómo actuar ante casos así. Revisen uno de los dos programas en que Polito Ibañez se presentó en El Espejo, y vean la respuesta que le dio a Juan Manuel Cao cuando este quiso indagar cuál era su problema con Pablito Milanés. Por supuesto, Carlos Otero sabe que Jorgito el de los Cuatro no es Polito, y le tira el anzuelo. Si se lo hiciera a Polito, probablemente el Polo le dijera: “yo creo que eso a ti no te importa, y por tanto, no tengo por qué contestártelo.”
  2. A que Jorgito se percate del truco, y actúe como debe hacer: callarse. No prestarse para entrar en la lata de la basura.

Por un momento creí que el muchacho escaparía del circo. Y digo circo, porque su compañero, el otro cantante, solo sabía reírse. ¡Recordé tanto a Los Ángeles y el videíto que se grabaron en el Malecón! (minuto 38.00) Parecen todos iguales…, bien, volvamos al video.

Jorge va eludiendo el tema, pero con el típico “no quiero, no quiero, pero échamelo en el sombrero”. Justo cuando salta la venezolana Pasqualotto, y ataca con insistencia, es donde Carlos bajó el rifle. Entonces, comienza el show.

Jorgito, que evidentemente se siente interesado en el tema, olvida que, al reírse todos de Yomil, pudiera dar pie a que cuando Yomil venga a Miami, Carlos Otero y su kick-side venezolana, le pregunte (entre risas también y súper amigos como si alguna vez se conocieran): ¿cuál es el problema con Jorgito el de los Cuatro? Y entonces, el rollo de la película comienza a rodarse de nuevo: TN3 va a buscar el rating incluso, a costa de hacer burlas de los artistas cubanos, y estos artistas a formalizar la “tiraera” creyéndose cada uno que “acabó con el otro”. Pobres gentes, diría el difunto Fiodor Dostoievski. Todos. Carlos, la venezolana Pasqualotto y Jorgito. Y el otro que solo hace reírse.

“Eso es algo normal”, dice Jorgito, y su frase internacionaliza la “tiraera”, justifica el desparpajo televisivo, las malas formas y costumbres. ¿Alguna vez alguien vio a Barbarito Diez “tirándole” al Benny Moré? Pero esta gente se cree más grande.

Normal es, su falta de tacto y respeto por otro, aunque del otro pudiera decirse lo mismo. Pero claro, a las masas hay que alimentarlas del morbo, o como diría Buena Fe “telenovelas y comerciales a la gente para dejar su mente reflejos de avestruz”, y la TV de Miami sabe cómo hacerlo.

Pero ojo, diría mi abuela, que esta película ya yo la conozco.

¿Recuerdan hace algunos años la bronca entre Baby Lores y “El Insurrecto” en qué terminó? En una llamada por teléfono – bueno no, ese fue el comienzo del show -; terminó en que los dos terminaron poniéndose de acuerdo, zanjando las diferencias en un concierto en el Capri, y cobrándoles 100 cañas – duros, CUC- a cientos de personas que ilusos – o especuladores -, acudieron, y se arrancaron el pellejo, pensando que verían a aquellos dos, arrancarse el pellejo.

Lo lógico, es que si algo de eso llega a suceder algún día, no suceda, y si sucede, que al menos un tipo como Carlos Otero no esté echándole gasolina a la llama, pensando que está haciendo historia en la TV de Miami, “pegando” un programa en lo más alto del rating.

Todo lo demás, es show barato. Pura bazofia televisiva y pseudo-cultura. Incluso, la involución de Carlos Otero.

Alexei Samper

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