Fidel, más cañengo que Matusalén (REFLEXIONES)

 

Este no era el título que yo quería. Soy sincero. Probablemente yo no tenga nada en contra de Fidel. Soy sueco, perdón, quise decir que soy negro, pero vivo en Suecia hace tantos años que soy ciudadano (pago taxes y todo) y ayer cuando llegué a la oficina mi jefe me dijo que necesitábamos que alguien escribiera en el periódico sobre las últimas reflexiones de Fidel y que yo fuera el encargado. ¿Por qué yo? Ahora les explico.

Según mi jefe, yo admiro a Fidel. Todo empezó porque un día dije que era un líder nato, que era historia… y cosas así, que si usted las mira dentro de un determinado contexto no son mentiras. ¿Quién es líder? Ya que hablamos de Cuba, ¿me pueden mencionar uno que sirva? Uno que no sea tímido, que tenga muela para convencer, uno que arrastre gente tras sus locas ideas; uno que tenga cierto nivel cultural, uno que sea capaz de treparse en una loma y bajar a tiros a Fidel. ¿Conocen alguno? Yo no. Por eso mi jefe dice que yo admiro a Fidel, y que tenía que ser yo, y no otro quien escribiera sobre sus últimas reflexiones. Entonces tomé la tarea y comencé a inventar un título.

fidel

Fidel, Reflexiones pujadas: Este que fue el primero me pareció genial. Tuve en cuenta la imagen perfecta. Fidel rodeado de sus nietos, guardaespaldas, Dalia con su matraquilla y friendo croquetas de bacalao en la cocina; el olor a humo… entonces, el Comandante en Jefe (mi jefe diría que es “mi Comandante”) se mete en el baño a escribir. Se sienta en la taza. Y piensa. Termino de escribir y le llevo lo escrito a mi jefe. Me dice que NO SIRVE. Está flojo el título. Yo pienso que tal vez  Fidel, y esto se sabe y no constituye ninguna falta a su figura, con sus problemas estomacales la tiró floja y eso influyó en mi musa. Rompo lo que escribí. Pienso…

Fidel, ¡Cállate por favor!: A mi jefe no le gustó. “Demasiado imperativo; tú no puedes darle órdenes a Fidel.

         .  Es que Jefe, bueno yo no sé si usted sabe que yo aún tengo familia en Cuba. Ayer mismo hablé con ellos. Me mandaron una lista de todo lo que necesitan. No es poco ¿eh?

  • Debes mandarle barras de proteínas. Esas que venden en el mercadito hindú… “LAND” se llaman… son buenas, algo difíciles de tragar, pero son potentes.
  • Bueno jefe, volviendo al texto, yo creo que este título de Fidel…

         . No no, ese título no. Piensa otro. Además eso no tiene gancho. Eso no es un título, ni tampoco una frazada de piso de poliéster que podemos rebajar a 0.60 ctvos. Piensa que tú puedes.

Me voy a un rincón y se me ocurren otras cosas… incluso se me ocurre darle un vuelco al texto. ¿Y qué tal si le doy una vuelta y lo enfoco de otro modo?

Fidel, gracias Fidel: MI jefe me dice que no. Que ese título ya lo usó Cubadebate y además ¿gracias por qué?

  • Federico, el daño ha sido mayor que el beneficio. Ten en cuenta que Drácula causa más miedo y tensión cuando abre su sarcófago que cuando muerde. La mordida es dulce. ¿Acaso has visto alguien quejarse porque lo muerdan?
  • Bueno jefe, yo creo que más bien se quejan porque no muerden… vaya, no mastican.
  • Por eso… ¡cambia el título! ¡Y el texto claro! Esa no es la idea. ¡Fuera de ti todo espíritu de complacencia! Eso así no puedo publicarlo. Lo sabes.

Llegado a este punto (ya era tarde y en otros medios se me habían adelantado y estaba quedando mi diario, o sea yo, atrasado) pensé en este otro:

Fidel, chocho pero en talla:

  • Estás por ahí (me dijo mi Jefe) eso tiene gancho porque da risa, pero… ¿está en talla Fidel?
  • Bueno en realidad…
  • Vayamos a sus reflexiones. Empieza hablando de los españoles, luego brinca para el turismo, y por último dice que los cubanos son capaces de producir los alimentos que necesitan. ¿Eso es estar en talla?
  • Jefe,… ¡usted está tan lúcido! En 50 y tantos años, con tantas ayudas no los han producido, yo creo que ahora necesitarán un poco más que tractores de esos que van a fabricar en colaboración con USA.

Me marcho. Mi jefe me sugiere que siga esa línea del humor, que diga algo que tenga gancho.

Fidel, más viejo que Matusalén:

¡Muy bien! Te estás acercando a la idea, me dice mi jefe, pero es un refrán esto.

  • Pensé que…
  • Piensa que si dices un refrán, y no lo usas bien, la gente puede echársete encima. Mira el título; me gusta, pero ¿y el contexto? Tienes que tener claro siempre el mensajero. Quien te lee no te ve. El lector juzga por lo que lee. Son tus pensamientos los que están ahí volcados. Tienes que crearte un estilo. Aunque sea malo, pero que sea tuyo. Si te leen, todos los días del año, lograrás estar en el top. Mi abuela, que en paz descanse, decía algo como que si una persona llegaba a vivir un año en medio de la cochambre, lograría al final acostumbrarse.
  • Jefe, en Cuba, por ejemplo, no hay racismo pero usted escucha a diario: “tenía que ser negro” “seguro que fue un negro” la gente no lo considera una ofensa, ya es algo “normal” A mí me suena ofensa pero la gente cree que no. No sé si esto tenga mucho que ver con lo que decía su querida abuelita.
  • La palabra NEGRO suena a ofensa. Las ofensas enganchan… ¿Quieres ofender a Fidel? ¡No sería mala idea! Por ahí no te iría mal. Aunque Fidel no es negro…
  • Algo se me ocurrirá.

Treinta minutos después viro con este título y mi texto: FIDEL MÁS CAÑENGO QUE MATUSALEN (REFLEXIONES). MI jefe me aplaude. Palmea mi espalda.

  • No es para nada despectivo. Fidel es una persona de edad avanzada, está enfermo…
  • Esa penosa enfermedad jefe, nos lo privó de tenerlo más años al frente del poder.
  • … ya no tiene la agilidad y la fuerza de antes…. ¡está perfecto el título! ¡Me gusta! ¡Está aprobado!

Así fue como llegó a la imprenta mi texto.

Hoy todos lo leen. Sí, increíble, estamos en Suecia y todos lo leen. Nadie entiende que quise decir con eso de cañengo. Incluso un viejito adorable se me acerca. No creo que me conozca del diario, pero se aproxima y me pregunta mientras va abriendo su diario.

  • Negro, ¿tú eres sueco?
  • Soy cubano mi viejo, pero vivo aquí en Suecia hace muchos años.
  • Yo lo que quiero es saber… ¿comparan a Fidel Castro aquí con Matusalén? ¡Si así fuese, es una ofensa!
  • Con el Ron viejo, lo compararon con el Ron cubano. Fidel aún está fuerte como un toro.

Fue mi respuesta. Y sonriendo, contento, sin preocupaciones, seguí mi camino a casa.

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