Zoé, ¿secuestrada?

Un amigo me llamó esta mañana.

<<¿Has visto lo que escribió Zoé? Te ha respondido>>. Me dijo. Una “respuesta” digna de ser admirada. Premiada incluso – si fuera el caso – en un concurso de narrativa o de Ciencia Ficción.

En ella, la escritora, para justificar su romance con el General Sandinista Tomás Borge – una historia sórdida que ella tenía escondida bajo la manga y que ahora, “curiosamente” dice que está en un libro que publicará próximamente -, dijo que fue secuestrada.

No contenta con eso, se inventó que el gobierno de Cagonia (tomo prestado su término), derrumbó un avión civil en pleno vuelo con cientos de turistas italianos a bordo para evitar que su marido sacase del país unos papeles pertenecientes al poderoso José Abrahantes, que a la más alta oficialidad del país, entre la cual figuraba hasta hace poco su propio esposo, no le interesaba que salieran a la luz pública.

Sí, la relación de Zoé con Borge fue un tormento. Un tormento del cual la escritora sacó – al menos según mis cálculos más conservadores – unos diez mil dólares. Porque Borge, a cada rato “la tocaba con limón”. Yo fui uno de esos que le dio una vez un sobre con dinero dentro.

Conservaba una foto, yo detrás, Borge sentado, y Zoe acostada sobre su regazo, risueña, cigarro en mano, situados todos detrás de una mesa donde se exhibía una botella de Whisky o Tequila – no recuerdo bien, perdonen mis 58 años – en la cual Zoé reía contenta “muy relajada” sobre ese viejo que cuidé durante tanto tiempo, y con el que ella sostuvo un romance prolongado. Olviden el cuento del secuestro. Dejen eso para el horario de las Aventuras.

Pero olvidemos la foto. Olvidemos la(s) historias de Zoé. Olvidemos incluso que le pase algo, porque la verdad es que si no le ha sucedido nada hasta ahora a nuestra ex ilustre escritora, a estas alturas le sucederá menos. No de parte de la oficialidad cubana. Concentrémonos en las respuestas y en las muestras de apoyo recibidas por sus fans.

Si alguna vez alguien intentara hacer un estudio acerca del porqué la Revolución Cubana pudo engañar a todo un pueblo durante tantos años, no tendrá que perder mucho tiempo en las bibliotecas. Basta con revisar este post escrito por Zoé, y percartarse de cuan lejos podemos llegar en nuestra ingenuidad.

Decenas de personas le creyeron a rajatabla, del pi al pa, la novelesca historia escrita por Zoé.  Yo, para corroborar dos detalles que desconocía, llamé a dos personas mencionadas en la historia. “Ahora sí sé que se volvió loca”, me dijo uno. La otra… perdón, no puedo divulgar detalles de esta otra conversación, pero esperen que pase el tiempo.

Sus fans la llamaron “pobrecita”, dieron por sentado su secuestro a manos del viejo asqueroso de Borge – y pingú según ella – … la solidaridad hacia la literata fue tal que me hizo recordar lo vivido por este servidor hace ya cuestión de unos siete años y algo aquí en París.

Un artista cubano llegó por estas lejanas tierras en septiembre o agosto del 2010. Durante unos dos o tres meses estuvo viviendo en mi apartamento, sin yo cobrarle un centavo a cambio. A pesar de haber logrado optar desde Cuba por la nacionalidad europea gracias a un ancestro, “rechazó” varios trabajos que yo, dada mi posibilidad, amistades y contactos pude gestionarle. Uno de ellos era de custodio en una guardería. Otro en un matadero. Un tercero repartiendo bombonas.

Amigos de él, amigos comunes, conocían que “el hombre” vivía en mi casa. Un día, cansado de su vagancia, le eché del apartamento. Nunca supe de él, hasta unos meses después que, otro amigo me contó que sobre mí se decían horrores “en Internet”.

J.T (así lo identifico) había publicado en la red social de Facebook una historia, su versión de lo sucedido, en la cual yo, era el lobo de la película.

Todos sus fans – que no eran pocos, y ahora son menos – le apoyaban, me decían horrores – muchos sin conocerme, todos desconociendo lo sucedido – y ello provocó en mí hacer algo que nunca había querido hacer.

Desde esa fecha, tengo una cuenta en Facebook, que a cada rato reviso, y de vez en cuando me encuentro mentiras, cuentos, fábulas, desprecios, horrores… como los que a cada rato escribe mi ex amiga Zoé.

En estos días, cuando tenga más tiempo vuelvo con la historia de como mi querida ex amiga pudo hacerse de un apartamento en París al poco tiempo de estar viviendo allí.

Su obra no vendía tanto por esos años; pero los cuadros de los pintores cubanos sí.

 

Orestes Barrios, París, 2018

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Elay Rodríguez a Nelson Rubio: “Me produce cierta repulsión ese mal periodismo”.

Estimado Nelson Rubio:

Estuve viendo hace unas horas uno de sus programas en los cuales Ud. habló en repetidas ocasiones sobre mí, y en la cual exhortó reiteradas veces a su equipo de producción a que me cursara una invitación a su programa para – según sus propias palabras – “debatir”.

Le agradezco mucho el gesto, pero lamentablemente me veo en la obligación de declinar su oferta, por diversas razones.

Grosso modo, le comento, que durante años he tratado de vivir al margen de la política periodística de esta ciudad de Miami. Salvo contadas excepciones, son pocos, muy pocos los periodistas de mérito acá, y la mayoría de ellos, están agrupados en Univisión y en Telemundo. Es probable que el dato sea inexacto, pero si mi mente no me traiciona, creo que no hay nadie en TV y Radio Martí, nadie en el 41, nadie en La Poderosa, y nadie en el Facebook Live, por mencionar alguno de los lugares en los cuales Usted ha trabajado.

He notado, y con tristeza, que durante años ha existido cierta tendencia entre los periodistas cubanos radicados en el Sur de la Florida, cada vez que se establece un diálogo político – o al menos intenta establecerse – , a polarizar no solo el discurso, sino también a la descaracterización, a la adjetivación, y a usar formas peyorativas en el lenguaje, y endilgar carteles baratos, o terminologías provechosas. Además, los periodistas, los anchors, moderadores, suelen manejar las riendas de “la noticia”, o el debate, no desde el lado objetivo, sino también del más conveniente. A eso agréguele la perniciosa actitud que tienen muchos de ir, no a informar, no a brindar un beneficio social, no a fijar fronteras de compromiso con el oyente, sino a tratar de “vencer” en esa especie de combate que se desarrolla entre lo que el invitado cree, lo que el periodista piensa, y lo que desde la cabina de producción, o desde la filosofía política de los sponsors (anunciantes) es conveniente.

No han sido, creáme, casos aislados los que yo he visto desde el cómodo sofá de mi casa y los que además he vivido en carne propia, las pocas veces que he ido a algún que otro programa vestido de cuello y corbata, con buenas maneras, con espíritu de diálogo, y me han encuadrillado, acorralado, interrumpido, no dado la palabra y obviado; utilizando técnicas propias del periodismo con el objetivo de que mi discurso quede insulso, sin sustento e inconcluso.

Claro que, como ser racional, aprendí la lección. Y decidí en días pasados, usar las mismas armas que, en otras ocasiones, periodistas similares a Juan Manuel Cao, o invitados del mismo corte de Alex S González, utilizaron contra mi muchísimas veces, no para convencerme de estar equivocado, sino para imponerme un criterio.

Sin embargo, creáme que no lo hice a propósito. Fue una reacción natural, yo diría que espontánea – le reitero, puede que aprendida – al hecho de que, como se diría en buen cubano, “me cambiaron la bola”. Yo fui preparado para debatir un tema interesante, y resultó ser una conversación de solar desde el mismo inicio. Yo también, a pesar de mi profunda fe religiosa, y estudios eclesiásticos, supe encajar en el barrio. Tal y como González se mostró, y como dirigieron desde “cabina” el debate, no tuve otra opción. Yo estuve allí, usted no. No se guíe por lo que le contaron.

En los estudios seminaristas allá en Cuba – no sé si Usted sabe que estudié para franciscano, y gracias a ello tengo cierta base cultural e histórica -, nos dieron clases de psicología, cívica, entre otras asignaturas, y aprendimos muchas técnicas de expresión corporal, de la voz, conductas gestuales, dirigidas a lograr la empatía. No todos los devotos del Señor se comportan igual. No crea que todo fueron rezos y plegarias al Altísimo.

En sus palabras de exhortación para invitarme a su programa de Facebook Live en días pasados, noté ciertos atisbos de dolor, ira, resentimiento, deseo de venganza, algo que es normal en nosotros los humanos cuando queremos decir algo y no se nos deja. En mi barrio le decían picazón. En un zoológico de animales dirían “la fiera está herida”.

Tal vez haya sido solo necesidad de su parte de expresarse con esa voz maravillosa y autoritaria que tiene, en un diálogo conmigo que, le aclaro, yo no he buscado pero usted sí. Tal vez usted busque reafirmarse como esos buenos periodistas cubanos de Miami, y buscar las vías para la imposición de un criterio, o como mínimo hablar más y más alto.

Como a mí no me interesa ni una cosa ni la otra, y le repito, me produce cierta repulsión ese mal periodismo, es que desde hace un buen tiempo desistí en acudir a prestar mi cuerpo para los dardos lanzados de modo colectivo y ráfaga. Accedí gustosamente a conversar con Maria Laria en su primer programa de La Poderosa, pues a ella me une una sincera amistad, y posee ella una sólida carrera en la Tv de Miami. A usted no me une absolutamente ningún lazo afectivo, y hasta ahora, según mis ojos, su carrera ha estado tan dispersa entre tantos medios, que no me produce gozo espiritual asistir a su misa. Quiero decir, a su programa de Facebook Live.

No obstante me gustaría ayudarle en su sano propósito. Seguramente en algún viaje con su patrocinador Top Vacations, quizás usted pueda encontrar algún indio que por un espejito, acceda a acudir a su show noticioso.

Queda de Usted, Elay Rodriguez.

Cacofonía parisina: Zoé, soez

La última estampida protagonizada por la escritora cubana radicada en París, Zoé Valdés, no ha podido ser más desafortunada.

En un momento crucial dentro de la nación americana, cuando millones de estudiantes, chicos, críos que apenas sobrepasan los 18 años de edad, han decidido a hacer algo por su futuro y le han plantado cara al descontrolado asunto de las armas – no sin antes, llevarse de por medio, pues porque se lo merecen, claro, a toda una retahíla de políticos corrompidos hasta el tuétano que viven y gozan desde sus cargos, de los fondos que a sus campañas políticas aporta otro de los arrastrados por el suelo, la NRA – Zoe volvió a abrirse una de sus viejas heridas, lamer su propio pus, y luego lo expulsó por la boca – algo normal en ella -, en clara señal de demencia senil y falta de juicio. Y de tacto (si se quiere) Si alguien tenía dudas de que a Zoe, ya la menopausia le está haciendo mella en el fecaloma que tiene en la silla turca, he aquí un ejemplo.

Sus calificativos hacia Emma González, una chica orgullosamente cubano descendiente no pudieron ser peores. La llamó machorra rapada; hizo alegaciones flatulentas sobre su origen cubano e ideologías, y la criticó por llorona – grosso modo – lo cual desencadenó no pocas simpatías dentro de esa turba descerebrada de seguidores que Zoé tiene en las redes sociales cada vez que arremete contra lo que ella califica como “cosas de Cagonia”, también no pocas respuestas de apoyo a la chica.

Zoe, reconozcámoslo, ha perdido toda la objetividad y credibilidad que uno pudiera pensar debe estar presente en todo artista “antiguo”, y ha pasado a pertenecer a esa pléyade de invertebrados neuronales que asocian todo lo concerniente a Cuba como producto Made in Castro. No por gusto ellos – y ella – van a hacer catarsis con una bandera en el hombro y a comparar discursos, poses y saludos de Emma, con los de Elián González o los de la tristemente célebre “psicóloga millonaria” Sucelys Morfa González. Muy probablemente alguno de los seguidores de Zoe haya establecido a través de un apellido tan común en nuestro árbol genealógico, parentescos entre Emma y la psicóloga.

Zoe ya es digna aspirante a pareja de Alex S. González, otro que también anda por las redes hablando catibia a tutiplén sentado en el asiento de un carro, exhibiendo orgullosamente una gorrita de la NRA en su cabeza. Al parecer, allá arriba, no tienen otra cosa para lucir.

Lo último de Zoé y que ha provocado un maremoto en su seno familiar – repito – ha sido criticar a Emma y decir que ni ella, ni ninguno de sus amigos, todos sobrevivientes de la masacre en Parkland, Florida, han hecho nada con sus 17 años.

¿Qué es nada para Zoé? Acaso le parece poco convocar una marcha nacional por cientos de ciudades de los Estados Unidos en apenas un mes y diez días? ¿Acaso le parece poco haber conmovido millones de corazones no solo dentro de los Estados Unidos, sino también en el mundo entero? ¿Acaso le parece poco haberse enfrentado a “la maquinaria”? ¿Es poco haber sobrevivido a una masacre, y luego enfrentar decenas de amenazas de muerte?

¿Qué hizo de manera orgullosa Zoé a sus 17 años, para que nosotros pudiéramos sentirnos orgullosos de ella? Nada. No les pido que juzguen nada; tan solo miren la foto de portada. El sentido de ambas para “provocar” es distinto. Zoé, adopta pose melosa, abre sus labios, sostiene en sus manos algo que sugiere un falo, y sugiere una invitación a la cama. Emma, le habla a casi un millón de personas con un micrófono en la mano, y sugiere transformar leyes obsoletas de un país. ¡Énorme différence!

A excepción de un par de poemas y cuentos escritos, con 17 años, Zoé – no lo duden ustedes – estaba en pleno apogeo de su efervescencia revolucionaria, algo lógico para muchos de los nacidos en 1959 como ella, y a no dudarlo gritaba “Viva Fidel”, y años antes gritaba “Pioneros por el Comunismo, seremos como el Ché”, actitudes que ahora, y a 90 millas de distancia, con 40 y tantos años de diferencia, ella pretende endilgar a la liberal Emma.

Pero bueno, lo que Zoé gritó, o hizo, con 17 años es cosa que ella misma sabe. Si se arrepiente o no, es cosa suya; pero es innegable que lo hizo. Yo, como muchos de los que nacimos diez años después, tuve que gritar la misma porquería siendo pionero, y “mi ambiente” ya estaba más “relajado”, que el ambiente en el que vivió Zoé.

Eso sí: lo que la historia sí sabe es que Zoé, fue exhibida – y ella se exhibió con orgullo – como producto cultural del sistema revolucionario cubano. Viajó a París; fue “funcionaria”, directiva de una revista – está de más explicar qué es lo que no se puede publicar en medios oficialistas cubanos – y perteneció a ese especie de segundo jetset, o jetset de tercera categoría que podía retratarse con otras piezas fuertes de la cultura e historia cubana post 59 (o relacionada con ella).

Zoé, permítaseme la ofensa y la asquerosidad pero ya que hablamos de Zoé es imposible no hacerlo, no se tiró ni un pedo en una reunión de la UJC, de la SEPMI, o del CDR, a modo de actitud saboteadora, ¿y ofende y denigra con los adjetivos que lo hizo a Emma González? Alléz, Soez, digo, Zoé… ¡Ça ne prend pas avec moi!*

Debo reconocer que estas actitudes de quien en su momento fuera una joya de la literatura cubana, me son necesarias. Me reafirman con orgullo qué tipo de mierda es en la que no quiero vivir ni creer. Me dicen que estoy – con mis tumbos, claros, ningún ser humano es perfecto – en el camino correcto. Que no soy cerdo que me gusta la inmundicia ni el estiércol, ni que me gustan las trufas, y que a gentuza como Zoé, es bueno darles como diría mi padre, cuatro bolas malas.

Suena a cacofonía su nombre, ironías del destino, pero tal parece era algo premonitorio en ella. Hablar porquería. Je vuex dire, merde.

* ¡A otro perro con ese hueso!

 

Orestes Barrios, París 2018

Zoé, la amante de Tomás Borges, el General Sandinista

La historia de Zoé Valdés pudo haber sido distinta. Muy diferente a esta que hoy se escribe de ella, terminados ya sus años de esfervescencia literaria y resumida su existencia a un apartamento en París, rodeada de gatos y esputando gases por la boca.

Cuando aún la musa revoleteaba alrededor de ella, en la época que era exhibida como gloria femenina de la buena política cultural de la incipiente Revolución cubana y viajaba por Europa en representación oficial, en compañías oficiales, y cenaba algún que otro domingo en casa de Raúl Castro, Zoé conoció al comandante sandinista Tomás Borges.

Su espíritu liberal, sus conocimientos de las artes y las letras, así cómo la lozanía de su piel, prendaron al nica.

Durante un tiempo sus relaciones fueron ocultas, pero luego para nuestra escolta se hizo habitual verla llegando “a la casa”.

Zoé, se hubiese marchado gustosa a Managua, pero luego de conocer París, sus planes ya eran otros. Pronto le tomó asco al viejo, muy viejo para su gusto y demasiado torpe.

“Lo único que me ata – dijo un día – es que el muy cabrón tiene la pinga grande; pero ya hasta a eso le tengo asco.”

Borges, enamorado, le propuso matrimonio a Zoé y la boda estuvo a punto de celebrarse, hasta el vestido fue encargado a París a sus espaldas. Se habían hecho las coordinaciones para que regresara en valija diplomática y todo, pero al comandante nicaraguense lo traicionaron los buenos deseos de unirse sentimentalmente con la cubanita.

Un día, tras un “error involuntario”, un error “de telenovela”, rompieron.

Tomás ese día envió dos ramos de flores. Uno para Zoé, y otro para otra mujer. La escolta confundió los ramos, y la que se formó fue la de San Quintín. Zoé no quiso saber más nada de él, ni de su traje, ni de su enorme pene, y mucho menos de su torpeza, y el desplante, le costó caro.

Relagada a un puesto de segunda, no acorde con su jerarquía, Zoé asumió la derrota con hidalguía, y acató en silencio, se mostró fiel y risueña durante años, hasta que un día, relajado ya el ambiente, y olvidado Borges de la choza cubana, ella escapó de la isla.

Años antes, en la época del auge de las luchas de liberación en Centroamérica, más específicamente en el Salvador, escribió este poema, donde resume todo: su espíritu revolucionario, el amor, la pasión por la libertad, a través de las guerrillas, y del sexo con un guerrillero del cual estuvo enamorada – o él de ella -, en la cual Zoé prestaba su nombre para una antología titulada “No me dan pena los burgueses vencidos”.

Poema para un país salvado

Diseminada la tierra
¿adónde han ido a parar tantos cadáveres?
Vuela el silencio en los ojos de un niño mensajero,
nunca vio a su padre ni a su hermano
y en el beso susurrante de la madre
va implícita una clave.
Desde hoy jugarás a hacerte el espantado,
te acompañaran direcciones y balas,
jugarás a la guerra, pero de verdad.
El Pacifico: fuego y mar.
En un libro de poemas un guerrillero encontró
fórmulas metafóricas de cómo hacer la paz,
el comunismo …
Junto al libro yacía la huella del poeta.
El guerrillero se llevó en su mochila a ese benévolo
huracán.
Y una muchacha se destroza las manos
con una bomba rabiosa.
Bien pudo llamarse Alma Nubia, pero se llama Libertad ·
y es salvadoreña
Martirizado el rio, quemada la montaña,
siempre quedará un grano de tierra y una gota de agua
para la pureza del comienzo.
Pensando en el continuo rumor de Centroamerica,
El Salvador respirará livianamente cuando la revolución
sea un suave silbido en el oido de sus muertos.

 

Orestes Barrios, París, 2018

El globo González se desinfla en La Poderosa

Las derrotas nunca son derrotas del todo.

Cuando en el año 2025, Alex González revise el video de su fatídica intervención en el recién estrenado programa de Maria Laria en la estación de La Poderosa, en Miami, sacará en concreto un buen par de lecciones. Una, que si al pez lo sacan de su entorno natural y lo ponen sobre una mesa, se queda boqueando y no hace lo único que sabe hacer: nadar. Ergo, el gran Capitalista 100% no debió haber salido de su auto.

Dos, uno no puede ir a un debate “televisivo” sin saber de lo que se estará hablando, y sin conocer las historias paralelas al tema. Llegar, y decir que Zoé Valdés, desde que él la conoce es “anticastrista y antifidelista” fue, o una mentira, o demostró ignorancia supina. ¿Quién no sabe que Zoé Valdés, entre 1984 y 1988 formó parte de la Delegación de Cuba ante la Unesco en París, y de la Oficina Cultural de la Misión de Cuba en esa misma ciudad. ¿Quién no sabe que, después de regresar a Cuba y de pasar un tiempo desempleada, comenzó a ganarse la vida como dialoguista y guionista en el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) y luego fue subdirectora durante 4 años de la revista Cine Cubano (desde 1990 hasta diciembre de 1994)? Esas, son dos de las facetas oficialistas de Zoé, que hablan muy bien a las claras de que de un modo u otro, nunca contestatario por cierto, la literata anduvo entre el ser y estar, bien tranquila. Claro, no voy a hablar de su época gris. El mejor escribano siempre guarda su mejor tinta para mejores escritos.

Tres, en la Tv de Miami, en esta especie de debates que no conducen a nada, el que da primero da doble, algo que aprendió muy bien Elay Rodríguez luego de un par de nefastas apariciones en el programa El Espejo, que conduce Juan Manuel Cao, donde debido a su bondad franciscana fue acorralado entre el anchor y un par de pejes de ocasión que le sentaron al lado.

Y eso que el Capitalista 100% tuvo apoyo por parte de Maria Laria, que de tener algo de imparcialidad periodística tiene los mismos chances que tiene un huevo de freirse al Sol. Ya lo vimos cuando acorralaron a Tony Avila en “Arrebatados”, y aquí volvió a hacer gala de ello. En el momento en que Elay Rodríguez “atacó” con epítetos y adjetivos a la llamada derecha, tanto ella como el Capitalista 100% saltaron a pedir cordura; curioso, minutos antes, El Globo, había hecho lo mismo con la Izquierda, y Maria Laria no dijo ni pitoche. C´est écrit, c´est dit.

(Video en este enlace) https://www.facebook.com/plugins/video.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2FAlexCapitalist%2Fvideos%2F1987561218228602%2F&show_text=0&width=560

¿El final? Imagíneselo, ponga un cerdo en un corral y comience a alimentarlo; reviéntelo de comida. El animal se sentirá grande y poderoso, hasta el día en que aparezca un matarife cuchillo en mano.

Así pasó anoche. Un especialista en imagen, un psicólogo podría atestiguar a rajatabla- sin capitalismo ni socialismo – que la cara de frustración, rabia y enojo, que tenía el Capitalista 100% Alex González cuando el show llegó a sus minutos finales, por haber quedado tan mal parado, por no haber podido decir lo que quiso haber dicho, por haber sido interrumpido, por no haber podido manejar los tiempos como está acostumbrado a hacer en su vehículo, era lo más cercano a un pescado en una tarima,

Un resbalón, y ante un ex estudiante de colegio religioso franciscano, sin “manchas en su expediente”, y actual vendedor de trajes de Hugo Boss en un Centro Comercial, fanático de Los Marlins, y bolerista de ocasión por las noches – guitarra en mano – en el balcón de su casa, no es el jamón que el Capitalista 100% pensaba comerse en La Poderosa.

En fin, à bientôt, con el Capitalista 100%. Nunca debiste salir del carro, mon cher…

Desde París te lo digo.

 

Orestes Barrios

SEMANA DE MIERDA

Somos unos cerdos.

Quizás no tanto, pero la realidad – según la veo yo – es que existe allá afuera una élite – si es que “a eso” se le puede llamar así – que buscan convertirnos, reclutarnos, llevarnos al rincón del mal, la oscuridad y el sal-pa-afuera. Nosotros, ingenuos, vamos mordiendo el cebo.

Solo así me explico que, durante la semana recién finalizada (alarguémosla, por favor a unos diez o doce días) los sucesos “vitales”  que han movido las redes sociales entre los cubanos hayan sido:

  1. El Gladiador
  2. Alexander Delgado y su relación con Maria Vargas
  3. Hayla María Mompié
  4. Baby Lores y el Insurrecto.

Y claro, todo eso, es porquería.

No hace mucho tiempo circula por las calles de Miami este gracioso personaje al que muchos miran con desdén dado “su culto al tatoo. ”

El Gladiador, un chico que conmovió a buena parte de la comunidad de Miami y del mundo, cuya historia y travesía desde las selvas latinoamericanas a la ciudad “cubano-americana” se convirtió en la historia común de miles de cubanos; “el Gladi” cargaba sobre sí, cuando salió en la TV por primera vez, con dos historias paralelas: su familia, a la que dejó atrás y vino aquí, comprometida a ayudar; y su talento para la improvisación en el rap. Al parecer, “la mala suerte”, le ha impedido descollar en “el medio”. Al menos eso es lo que él cree, que ha sido la mala suerte. O que ha sido “El Yuka”, o “El Choco”, o Robertico “Manos pa´arriba”. ¡Qué interesante! La culpa de su fracaso, de sus días “homeless” la tienen otros.

En un momento de sinceridad que tuvo el chico en TN3, “El Gladi” le dijo a Carlos Otero que, la chabacanería que él formaba en Facebook Live, “la tiradera”, las malas palabras, “el fuego”, y la “calentadera”, era lo que “vendía en Miami”. Dicho de otro modo: la falta de educación y de respeto, la falta de modales y de ética, es el camino al éxito. ¡Qué ingenuo! Lo peor de todo es que así lo cree… pero él no puede aportar otra cosa. Eso es lo que es él. Un tipo vago, mal hablado, con síndrome de pollito o de gorrión, una culpa que arrastran decenas de miles que llegan a este país y creen que “sembrar”, “calentar” o “clonar tarjetas” es el camino al American Dream. Como si un camino rápido, fuera el American Dream mismo.

Una amiga ha criticado que Carlos “lo usara” para lucirse psicólogo. Yo no lo creo así. Pienso que Carlos, incluso desde su experiencia personal, y desde sus años, fue sincero y honesto con este muchacho que, cuando se vio en la calle, pidió una oportunidad, un trabajo, “un empujoncito” para salir adelante. Horas después de su estancia en TN3, reapareció en las redes, con la misma chabacanería, diciéndole chivatón a Carlos Otero, y “formando la misma atmósfera” de siempre.

Mi abuela, que era muy sabia, y muy cristiana, me hubiese dicho: “pisotéalo; eso no sirve”.

Así y todo, hubo quien le mandó “un dinerito” para el Chico saliera adelante. Horas después, “El Gladiador” usaba ese dinero para jugar en un Casino.

Alexander – de quien aún miles de cubanos esperan una confirmación de que “Cuba” es más que el lugar donde él nació, entiéndase: que cumpla su promesa con los damnificados del huracán Irma  – salió en la TV (Suelta la Sopa) para decir que, en una noche de placer y de locura, y tras muchos tragos, decidió dar rienda suelta a su espíritu viril y acostarse con una chica que, durante años, le había venido “persiguiendo” por Facebook.

“Fue esa noche nada más”, dijo Alexander y todos los que vimos las muchas fotos que Maria Vargas tiene con el líder de Gente de Zona nos preguntamos cómo fue posible que “en esos días”, saliera la joven en fotos, vestida de modo tan diverso, una vez más flaca, otra vez más “repuestica”, y con el pelo lacio, el pelo más “rebelde”, más corto y más largo. ¿Acaso Alexander cree que uno es comemierda? Pero bien, lo dijo, y su entrevistadora emocionadísima, parecía creerle todo.

Mención aparte, Señores, para la panelista del propio programa, Suelta la Sopa, cuando victimizó el embarazo a Maria Vargas y le dijo: “¡Tú eras la que tenías que protegerte!”

Lo de Hayla, es un punto y aparte.

Primero: odio y no apoyo la idea de muchos que creen que Miami, ese espacio que va desde los Micosukee hasta Brickell, y desde Homestead hasta Broward, sea propiedad de un grupo ideológicamente comprometido con ideales de extrema derecha. No. Miami no es de ellos. Miami es una ciudad, como lo es Madrid.

Podremos estar o no de acuerdo con que Hayla venga. Podemos incluso, como a mí, importarme un soberano pepino. Pero ojo: coincido con que tenemos voz, y que podemos decir que, por ejemplo, Hayla ya no es solo Hayla.

Este es el otro punto. Hayla, debería saberlo, lleva sobre sí una responsabilidad paralela. Y es que por obra y gracia de las circunstancias, se ha convertido en la imagen del artista cubano legitimador de un gobierno y una ideología. Es hora de que ella lo sepa, y lo asuma. A fin de cuentas en esta ciudad de Miami, hay miles que adoraron a Fidel, lo apoyaron, pelearon con él, lo defendieron con uñas y dientes y hoy, llevan ese peso encima sin ambages. Otros, por el contrario lo niegan. Estos últimos son los peores.

Lo “del Baby” y el “Insu”, fue lo último que salió a “quemarnos las neuronas” y por suerte, el chico nacido en la Perla del Sur, respondió dolido, sí, pero con medida.

El “Insu” insinuó que el “Lores” era gay, y que “fué difícil para él asumirlo”. Se definió como “machista”, “del Cerro”, gesticuló en cámara, abrió la boca a todo dar, cuando pudo responder a la pregunta de Alex Otaola con una simple frase: “eso es lo que dice la gente, yo sé lo que sucedió, y por respeto a quien fue mi compañero de trabajo tantos años, no voy a decírtelo.

En esto, hago una advertencia. ¡No sea idiota! Que usted se encuentre en Miami, o en cualquier país donde “la democracia” le permita hablar sin represalias, no lo obliga a Usted hablar sin decencia.  Ergo: no sea indecente. Respete a quien fue su esposa, a la madre de sus hijos, a su compañero de penurias. Concéntrese en lo suyo. Cultive esas neuronas. A fin de cuentas, ¿quién salió peor parado? ¿Baby Lores? ¡Para nada! Aquí la pata la metió – y hasta home – “el mejor bolígrafo de la república”.

Dios sabe que, en los últimos años de mi vida, he tenido malas experiencias. Incluso, no fui Homeless por espacio de cinco minutos. La persona que me recogió luego me quitó de su camino. Hace poco nos reconciliamos. Todas las semanas visito su casa.

Pero bien, he vivido en democracia. Estoy en “la mata de la libertad de expresión”, y ni Ale Otaola, ni Jaime Bayly, ni Juan Manuel Cao, ni Maria Laria, por muy cabrones que sean, y avezados entrevistadores que son, logrará sacar de mi boca el nombre de esa persona.

Ningún camaján de la TV o de la radio, o de cualquier periódico, logrará un día, una hora, un minuto, un segundo, una palabra que denoste a Jacob Forever o a Milly Alemán – si yo fuera Alexander Delgado -, de Nayer – si yo fuera Yomil – , de Baby Lores – si yo fuera El Insurrecto-, de Carlos Otero – si yo fuera el Gladiador -.

Hacerlo, hablar cativía de quien compartío un pedazo de pan viejo con usted, demuestra no que usted “vive en libertad”, sino que usted es un falto de principios.

Sí, ha sido una semana de mierda.

Por suerte, dentro de toda esta basura, el sábado pasado, en el Miami-Dade College, un chico cubano de 32 años de edad, y de profesión matemático, implantó un par de Record Guinness, que demuestran que, los cubanos, somos mucho más que el malagradecido Gladiador, el mentiroso Alexander Delgado, la “camaleónica” Hayla María Mompié, y el falto de neuronas Insurrecto.

Hacia su ejemplo, hacia este hombre que puso en alto el nombre de Cuba, hacia este espejo, es que debemos mirarnos.

Todo lo demás es hojarasca, paja, mentira, polvo en el viento, por más ruido que hagan en Facebook.

Alexei Samper.